Pantallas, mensajes y agotamiento: los nuevos riesgos del trabajo de oficina
Pantallas, mensajes y agotamiento: los nuevos riesgos del trabajo de oficina
La conectividad permanente, las reuniones virtuales y la dificultad para desconectarse de las demandas laborales están instalando nuevos desafíos para la salud física y mental de quienes trabajan frente a pantallas.
La digitalización transformó profundamente la forma de trabajar. Reuniones virtuales, plataformas colaborativas, mensajería instantánea y múltiples canales de comunicación son hoy parte de la rutina de miles de trabajadores. Sin embargo, esta mayor conectividad también plantea nuevos desafíos para la salud laboral.
Aunque el llamado “Síndrome de la Pantalla” no corresponde a un diagnóstico médico formal, el concepto permite describir una realidad cada vez más frecuente: jornadas prolongadas frente a dispositivos digitales, posturas sostenidas, alta demanda visual y dificultad para desconectarse de las exigencias del trabajo.
Este escenario puede favorecer molestias musculoesqueléticas, como dolor cervical, lumbar y de extremidades superiores; síntomas visuales, como fatiga ocular, sequedad o visión borrosa; además de dificultades de concentración, alteraciones del sueño, estrés y agotamiento mental.
“Muchas veces se asume que trabajar frente a un computador implica menos riesgos que otras labores. Sin embargo, existen factores ergonómicos y psicosociales que pueden afectar de manera significativa la salud cuando no son gestionados adecuadamente”, explica el Dr. Fernando Peñafiel, Director Médico Nacional CMT Chile.
Un concepto que cobra relevancia en este contexto es la hiperconexión laboral: la disponibilidad digital constante que lleva a responder mensajes, revisar correos, asistir a reuniones o resolver requerimientos más allá de lo razonable para la jornada. No se trata solo del uso de tecnología, sino de una cultura organizacional donde la respuesta inmediata se transforma en expectativa permanente y reduce los espacios de descanso y recuperación.
El problema, por tanto, no depende únicamente de los hábitos individuales. Factores como reuniones excesivas, sobrecarga de tareas, múltiples plataformas simultáneas, plazos poco realistas y una cultura de disponibilidad continua pueden contribuir al desgaste físico y psicológico de los equipos.
En Chile, la salud mental y los factores psicosociales se han consolidado como uno de los principales desafíos de las enfermedades profesionales. Según cifras de la Superintendencia de Seguridad Social, estos diagnósticos representaron el 76% del total de enfermedades profesionales registradas en 2025. En paralelo, el Estudio Burnout 2025 de Laborum reportó que el 89% de las personas trabajadoras consultadas en Chile declaró sentirse estresada o experimentar burnout.
Esta cifra no equivale a un diagnóstico clínico de burnout, pero sí refleja una percepción extendida de cansancio, presión y dificultad para recuperar energía en el entorno laboral.
La legislación chilena reconoce el derecho a la desconexión digital para trabajadores a distancia que distribuyen libremente su horario y para teletrabajadores excluidos de la limitación de jornada. En estos casos, el empleador debe garantizar un período de al menos 12 horas continuas dentro de cada 24 horas, durante el cual la persona no está obligada a responder comunicaciones, órdenes u otros requerimientos laborales.
“Las empresas tienen una oportunidad concreta de promover entornos laborales más saludables mediante políticas de desconexión efectiva, revisión de la carga de reuniones, pausas durante la jornada, evaluaciones ergonómicas y una gestión equilibrada de las herramientas digitales. La tecnología debe facilitar el trabajo, no transformarse en una fuente permanente de sobrecarga”, agrega Peñafiel.
Entre las medidas recomendadas se encuentran realizar pausas regulares antes de que aparezca la fatiga, alternar tareas de alta demanda visual o cognitiva, ajustar correctamente el puesto de trabajo y evitar que la disponibilidad digital se extienda innecesariamente fuera de la jornada laboral.
A medida que la tecnología continúa avanzando, el desafío para las organizaciones será lograr que la conectividad, productividad y bienestar puedan convivir de manera sostenible.
La conectividad permanente, las reuniones virtuales y la dificultad para desconectarse de las demandas laborales están instalando nuevos desafíos para la salud física y mental de quienes trabajan frente a pantallas.
La digitalización transformó profundamente la forma de trabajar. Reuniones virtuales, plataformas colaborativas, mensajería instantánea y múltiples canales de comunicación son hoy parte de la rutina de miles de trabajadores. Sin embargo, esta mayor conectividad también plantea nuevos desafíos para la salud laboral.
Aunque el llamado “Síndrome de la Pantalla” no corresponde a un diagnóstico médico formal, el concepto permite describir una realidad cada vez más frecuente: jornadas prolongadas frente a dispositivos digitales, posturas sostenidas, alta demanda visual y dificultad para desconectarse de las exigencias del trabajo.
Este escenario puede favorecer molestias musculoesqueléticas, como dolor cervical, lumbar y de extremidades superiores; síntomas visuales, como fatiga ocular, sequedad o visión borrosa; además de dificultades de concentración, alteraciones del sueño, estrés y agotamiento mental.
“Muchas veces se asume que trabajar frente a un computador implica menos riesgos que otras labores. Sin embargo, existen factores ergonómicos y psicosociales que pueden afectar de manera significativa la salud cuando no son gestionados adecuadamente”, explica el Dr. Fernando Peñafiel, Director Médico Nacional CMT Chile.
Un concepto que cobra relevancia en este contexto es la hiperconexión laboral: la disponibilidad digital constante que lleva a responder mensajes, revisar correos, asistir a reuniones o resolver requerimientos más allá de lo razonable para la jornada. No se trata solo del uso de tecnología, sino de una cultura organizacional donde la respuesta inmediata se transforma en expectativa permanente y reduce los espacios de descanso y recuperación.
El problema, por tanto, no depende únicamente de los hábitos individuales. Factores como reuniones excesivas, sobrecarga de tareas, múltiples plataformas simultáneas, plazos poco realistas y una cultura de disponibilidad continua pueden contribuir al desgaste físico y psicológico de los equipos.
En Chile, la salud mental y los factores psicosociales se han consolidado como uno de los principales desafíos de las enfermedades profesionales. Según cifras de la Superintendencia de Seguridad Social, estos diagnósticos representaron el 76% del total de enfermedades profesionales registradas en 2025. En paralelo, el Estudio Burnout 2025 de Laborum reportó que el 89% de las personas trabajadoras consultadas en Chile declaró sentirse estresada o experimentar burnout.
Esta cifra no equivale a un diagnóstico clínico de burnout, pero sí refleja una percepción extendida de cansancio, presión y dificultad para recuperar energía en el entorno laboral.
La legislación chilena reconoce el derecho a la desconexión digital para trabajadores a distancia que distribuyen libremente su horario y para teletrabajadores excluidos de la limitación de jornada. En estos casos, el empleador debe garantizar un período de al menos 12 horas continuas dentro de cada 24 horas, durante el cual la persona no está obligada a responder comunicaciones, órdenes u otros requerimientos laborales.
“Las empresas tienen una oportunidad concreta de promover entornos laborales más saludables mediante políticas de desconexión efectiva, revisión de la carga de reuniones, pausas durante la jornada, evaluaciones ergonómicas y una gestión equilibrada de las herramientas digitales. La tecnología debe facilitar el trabajo, no transformarse en una fuente permanente de sobrecarga”, agrega Peñafiel.
Entre las medidas recomendadas se encuentran realizar pausas regulares antes de que aparezca la fatiga, alternar tareas de alta demanda visual o cognitiva, ajustar correctamente el puesto de trabajo y evitar que la disponibilidad digital se extienda innecesariamente fuera de la jornada laboral.
A medida que la tecnología continúa avanzando, el desafío para las organizaciones será lograr que la conectividad, productividad y bienestar puedan convivir de manera sostenible.