Indura impulsa soluciones para baterías electrodependientes
En un contexto donde la continuidad del suministro eléctrico se ha vuelto crítica tanto para la salud como para sectores productivos, Indura, perteneciente al Grupo Air Products, está fortaleciendo su oferta de soluciones basadas en baterías electrodependientes integradas con energía solar, orientadas a asegurar operaciones seguras, eficientes y sostenibles.
Las baterías electrodependientes son sistemas de almacenamiento energético diseñados para abastecer equipos que requieren suministro continuo. Su uso resulta clave en contextos donde un corte de energía puede generar desde pérdidas productivas hasta riesgos para la vida, como ocurre en la salud domiciliaria o en procesos industriales sensibles.
En ese sentido, estas soluciones responden directamente a la necesidad de continuidad operacional. En el ámbito de la salud, permiten mantener en funcionamiento equipos vitales como ventiladores mecánicos o sistemas de monitoreo, mientras que en sectores productivos aseguran la operación de sistemas de control, telecomunicaciones e instrumentación crítica.
Nailuj Aude, Supervisor de Ventas de Indura, explica que “la combinación de almacenamiento energético con energía solar permite avanzar hacia sistemas más resilientes, capaces de responder de forma inmediata ante contingencias, asegurando continuidad operacional en entornos donde la energía no puede fallar”.
Uno de los principales avances en esta materia es la integración con energía solar mediante cargadores inteligentes, lo que permite que las baterías se alimenten a partir de una fuente renovable, reduciendo la dependencia de la red eléctrica convencional. Esta combinación ofrece ventajas relevantes frente a sistemas tradicionales, como mayor autonomía energética, menor exposición a cortes prolongados y una reducción significativa en el uso de combustibles fósiles o generadores diésel.
En esa línea, frente a eventuales cortes de suministro, el sistema actúa de forma inmediata, evitando interrupciones abruptas. La batería entra en operación de respaldo, mientras el sistema solar contribuye a extender la autonomía, transformándose en un apoyo clave para la resiliencia energética. No obstante, desde la compañía enfatizan que se trata de soluciones complementarias, ya que la responsabilidad del suministro eléctrico y del soporte a personas electrodependientes se mantiene en la empresa proveedora de energía.
Actualmente, Indura está enfocando estas soluciones en aplicaciones de salud domiciliaria, operaciones en zonas remotas, minería e industrias críticas, donde la confiabilidad del suministro es un factor estratégico. Dependiendo de la configuración, estos sistemas pueden entregar autonomía desde varias horas hasta días completos, especialmente cuando se complementan con carga solar continua.
Además de su aporte en continuidad operativa, estas tecnologías cumplen con estándares internacionales de seguridad, incluyendo protección contra sobrecarga, regulación inteligente de voltaje y resistencia a condiciones ambientales exigentes, lo que las hace aptas tanto para aplicaciones clínicas como industriales.
Desde el punto de vista ambiental y económico, la incorporación de energía solar permite reducir el consumo eléctrico desde la red, disminuir costos operativos y minimizar la huella de carbono, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de diversas industrias.
No obstante, su implementación en Chile aún enfrenta desafíos, como la necesidad de mayor educación tecnológica, avances en regulación y el desarrollo de soluciones adaptadas a la diversidad geográfica del país, especialmente en zonas extremas o aisladas.
En este contexto, la compañía proyecta seguir avanzando en el desarrollo de sistemas cada vez más integrados, inteligentes y personalizados. “El futuro de la energía en sistemas críticos es autónomo, resiliente y sustentable. La combinación de baterías y energías renovables está dejando de ser una alternativa para transformarse en un estándar operativo”, agrega Aude.
Con esta propuesta, Indura busca posicionarse como un actor relevante en el desarrollo de soluciones energéticas que no solo aseguren continuidad y seguridad, sino que también contribuyan a una operación más eficiente y sostenible en Chile.
Las baterías electrodependientes son sistemas de almacenamiento energético diseñados para abastecer equipos que requieren suministro continuo. Su uso resulta clave en contextos donde un corte de energía puede generar desde pérdidas productivas hasta riesgos para la vida, como ocurre en la salud domiciliaria o en procesos industriales sensibles.
En ese sentido, estas soluciones responden directamente a la necesidad de continuidad operacional. En el ámbito de la salud, permiten mantener en funcionamiento equipos vitales como ventiladores mecánicos o sistemas de monitoreo, mientras que en sectores productivos aseguran la operación de sistemas de control, telecomunicaciones e instrumentación crítica.
Nailuj Aude, Supervisor de Ventas de Indura, explica que “la combinación de almacenamiento energético con energía solar permite avanzar hacia sistemas más resilientes, capaces de responder de forma inmediata ante contingencias, asegurando continuidad operacional en entornos donde la energía no puede fallar”.
Uno de los principales avances en esta materia es la integración con energía solar mediante cargadores inteligentes, lo que permite que las baterías se alimenten a partir de una fuente renovable, reduciendo la dependencia de la red eléctrica convencional. Esta combinación ofrece ventajas relevantes frente a sistemas tradicionales, como mayor autonomía energética, menor exposición a cortes prolongados y una reducción significativa en el uso de combustibles fósiles o generadores diésel.
En esa línea, frente a eventuales cortes de suministro, el sistema actúa de forma inmediata, evitando interrupciones abruptas. La batería entra en operación de respaldo, mientras el sistema solar contribuye a extender la autonomía, transformándose en un apoyo clave para la resiliencia energética. No obstante, desde la compañía enfatizan que se trata de soluciones complementarias, ya que la responsabilidad del suministro eléctrico y del soporte a personas electrodependientes se mantiene en la empresa proveedora de energía.
Actualmente, Indura está enfocando estas soluciones en aplicaciones de salud domiciliaria, operaciones en zonas remotas, minería e industrias críticas, donde la confiabilidad del suministro es un factor estratégico. Dependiendo de la configuración, estos sistemas pueden entregar autonomía desde varias horas hasta días completos, especialmente cuando se complementan con carga solar continua.
Además de su aporte en continuidad operativa, estas tecnologías cumplen con estándares internacionales de seguridad, incluyendo protección contra sobrecarga, regulación inteligente de voltaje y resistencia a condiciones ambientales exigentes, lo que las hace aptas tanto para aplicaciones clínicas como industriales.
Desde el punto de vista ambiental y económico, la incorporación de energía solar permite reducir el consumo eléctrico desde la red, disminuir costos operativos y minimizar la huella de carbono, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de diversas industrias.
No obstante, su implementación en Chile aún enfrenta desafíos, como la necesidad de mayor educación tecnológica, avances en regulación y el desarrollo de soluciones adaptadas a la diversidad geográfica del país, especialmente en zonas extremas o aisladas.
En este contexto, la compañía proyecta seguir avanzando en el desarrollo de sistemas cada vez más integrados, inteligentes y personalizados. “El futuro de la energía en sistemas críticos es autónomo, resiliente y sustentable. La combinación de baterías y energías renovables está dejando de ser una alternativa para transformarse en un estándar operativo”, agrega Aude.
Con esta propuesta, Indura busca posicionarse como un actor relevante en el desarrollo de soluciones energéticas que no solo aseguren continuidad y seguridad, sino que también contribuyan a una operación más eficiente y sostenible en Chile.